Hoy a Puerto Escondido se llega por avión, en vuelos directos, buscando sol, surf y una de las costas que más está creciendo en México. Pero este pueblo no nació para el turismo. Nació para el café, y estuvo a punto de quedarse vacío. Lo salvó una ola.
De embarcadero de café a capital del surf: la historia de Puerto Escondido en un minuto.
Por qué se llama Puerto Escondido
El nombre no es un invento de folleto turístico. A principios del siglo XX, los marineros que recorrían la costa de Oaxaca buscaban una ensenada donde resguardarse del mar abierto. La encontraron en una bahía chica, protegida por cerros y escondida de la vista desde el agua. La llamaron, literal, "el puerto escondido". Esa bahía es hoy la Playa Principal, donde todavía amarran las pangas de los pescadores.
El café bajaba de la sierra a lomo de burro
Arriba, en la Sierra Sur, se cultivaba el Café Pluma, uno de los tres cafés de México con Denominación de Origen. El problema era sacarlo. No había carretera, así que el grano bajaba de la montaña a lomo de burro hasta la costa, y de ahí salía por barco hacia otros puertos. Para embarcarlo hacía falta justo eso: una bahía protegida. Por eso, alrededor de 1930, el gobierno habilitó formalmente este embarcadero, y el pueblo creció a su alrededor. Primero fueron las bodegas de café y las casas de los trabajadores del puerto.
Puerto Escondido no empezó como destino de playa. Empezó como el puerto por donde salía el café de la sierra de Oaxaca hacia el resto del mundo.
La ola que salvó al pueblo
A mediados del siglo XX, el café dejó de salir por aquí. Se abrieron carreteras y otros puertos, y el embarcadero perdió su razón de ser. Puerto Escondido pudo haberse apagado como tantos pueblos que se quedan sin su actividad. Pero pasó algo que nadie planeó: los surfistas descubrieron Zicatela.
La misma geografía de mar abierto que hacía peligroso el puerto producía, playa de por medio, una de las olas más potentes del planeta. Zicatela se ganó el apodo de "el Pipeline mexicano" y empezó a atraer a surfistas de todo el mundo, primero a cuentagotas y luego a campeonatos internacionales. Detrás de ellos llegaron los hoteles, los restaurantes y el turismo. La ola le dio al pueblo una segunda vida.
De pueblo de pescadores a destino internacional
Esa es la mezcla rara que hace especial a Puerto Escondido: tiene el alma de un pueblo de pescadores y, al mismo tiempo, es un destino que recibe gente de medio mundo. Caminas por la Playa Principal entre las pangas, como hace noventa años, y a unos minutos tienes olas de categoría mundial, cafés de especialidad y playas de arena dorada. Nada de eso se construyó de golpe: se fue formando encima de la historia del café y de la ola.
Una costa que sigue creciendo
Hoy Puerto Escondido es de los pocos destinos de Oaxaca que crece año con año, y eso se refleja en el valor de la tierra en la zona. La misma costa que empezó embarcando café hoy atrae a quien busca una casa, un terreno o una inversión frente a esta historia. Estos son algunos de los desarrollos que acompaño en la zona.